El ocle forma parte de la memoria de la costa asturiana. Durante siglos, las algas que el mar depositaba en las playas fueron recogidas por las comunidades costeras y utilizadas principalmente como abono para los cultivos.

En una tierra donde el aprovechamiento de los recursos naturales era esencial, el ocle contribuía a enriquecer los suelos agrícolas y establecía un vínculo constante entre el mar y la tierra.

A finales del siglo XIX y comienzos del XX, la recolección de algas adquirió una nueva dimensión económica. Determinadas especies comenzaron a utilizarse en la industria farmacéutica, alimentaria y química por su riqueza en compuestos naturales como los alginatos. En muchos pueblos del litoral asturiano, la recogida y el secado del ocle llegaron a formar parte de la actividad cotidiana y del paisaje humano de la costa.

Hoy, ese conocimiento resurge transformado.

La colección OCLE nace de esa relación histórica con el mar, reinterpretada desde la artesanía textil contemporánea. Los hilos utilizados proceden de fibras obtenidas a partir de algas recuperadas como subproducto de la industria cosmética, dando una nueva vida a un material que sigue formando parte de nuestro entorno, pero que ahora encuentra una expresión diferente a través del tejido.

La colección al completo

La belleza eterna

Estas fibras poseen un brillo sutil, cercano al de la seda, y una suavidad sorprendente que transforma tanto la experiencia del tejido como la de quien viste cada pieza. Son hilos que responden de manera excepcional al teñido con tintes naturales y al trabajo en telar, permitiendo que los colores se integren con profundidad y matices únicos.

Cada chal está teñido con tintes naturales y tejido artesanalmente en telar, pieza a pieza, respetando los tiempos del oficio y la singularidad de cada proceso. El resultado es una colección que conecta pasado y presente: fibras que vienen del mar, colores que nacen de la tierra y manos que siguen trabajando con la misma dedicación de siempre.

OCLE es una invitación a volver a mirar lo que ya estaba ahí. A descubrir la belleza de un recurso humilde que durante generaciones formó parte de la vida cotidiana de la costa asturiana y que hoy regresa convertido en tejido, memoria y paisaje.